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Danza de la Soga :.

INTRODUCCIÓN. -

El antiguo pueblo de los Mochicas fue uno de los más desarrollados y cultos de América Prehispánica. Sus obras de gran variedad y refinamiento así lo dan a demostrar. En ellos se equilibran armónicamente la ciencia, la tecnología y el arte desde el siglo 1 antes de Cristo hasta 700 años después.

Conforme se tiene conocimiento de los Moche, aumenta la admiración y crece la variedad de interrogantes para explicar su desarrollo tecnológico en Hidráulica, Agricultura, manifestaciones artísticas expresadas en la cerámica, orfebrería, textilería, así como también en la música y la danza.

Al hablar de música nos damos cuenta que es una manifestación originada en el plano ideológico mental abstracto y no tendría sentido si no se manifiesta al exterior, es decir no podría objetivizarse en un medio adecuado que la concretice. Ese medio que materializaría las formas musicales concebidas en la mente son los instrumentos musicales y por lo tanto complementos de la música.

Recalquemos también que se la conceptualiza como una manifestación que responde a la necesidad que tiene el hombre, como ente de un grupo socialmente organizado, de exteriorizar sus emociones motivados psicológicamente por fenómenos y acontecimientos sociales y naturales. A esto y complementariamente se suma la danza, expresión humana, que utiliza el cuerpo para manifestarse. Ambas, tanto la música, como la danza juegan un papel coordinado donde dan a conocer la respuesta a la adaptación al medio y se vinculan a la concepción cosmogónica (cosmos) y teogónica (Divinidades) del mundo.

Recalcamos que los Moche dignos artistas de su cultura, nos han legado un sin fin de representaciones iconográficas en la cerámica, sobre todo un repertorio de imágenes o escenas especialmente significativas de eventos, temas ceremoniales y probablemente mitos y relatos que reflejan su concepción del mundo.

Muy pocas investigaciones al fenómeno musical Moche se han realizado, sin embargo queremos destacar el aporte valioso de la Dra. Ana María Hoyle en su obra "Patrimonio Musical de la cultura Moche" y en cuanto a la danza podemos decir que igualmente muy poco se ha dado a conocer; precisamente es allí donde nuestra institución ha puesto su mayor interés como herederos de esa cultura, sintiéndonos con la obligación moral y material de desplegar todo nuestro esfuerzo para darla a conocer, solo de ese modo estaremos comprendiendo la verdadera esencia del alma, del sentimiento moche, en un afán por que nuestros jóvenes y niños se involucren activamente en su conocimiento, defensa y difusión.

DESCRIPCIÓN. -

Un exponente iconográfico valioso que se ha tomado en cuenta, es la escena de la DANZA DE LA SOGA. En esta escena un grupo de personajes ataviados con trajes metálicos danzan sujetando una soga en un ritual probablemente asociado a festividades, donde el baile está presidido por el personaje de mayor rango, el único que lleva túnica metálica larga y un tocado suntuoso.

Describiendo los detalles damos a conocer que la escena consta de personajes, todos ellos varones, asidos de la soga. Como es sabido, en la iconografía mochica, el tamaño y proporción de los personajes señalan fundamentalmente su rango e importancia para la escena, tal es así que los "señores" serán siempre más grandes que los hombres comunes.

La representación de la escena de la Danza de la Soga en una posible interpretación daría a entender una escena festiva después de un combate ritual en la que los jefes guerreros con sus vestiduras de rango festejan su victoria, acompañados del señor principal quien como jefe máximo presidía y llevaba a cabo esta ceremonia. La soga sería el instrumento de dominación y conquista con la cual ataban al vencido en la batalla.

En la interpretación que da Hocqhenghen, este baile ritual se daba durante el segundo mes de la estación húmeda y caliente cuando el agua permitía llenar las reservas de agua e irrigar.

En las época Mochica e incaica, los agricultores aseguraban las tareas productivas y los especialistas las tareas administrativas y rituales. La élite mochica conservaba su privilegio sacrificando jóvenes guerreros vencidos en batallas rituales, ofreciendo a los ancestros míticos.

Su indumentaria está constituida por pequeños placas cuadrangulares de metal que cubren sus camisas y tocados y si bien estos personajes coinciden en la vestimenta metálica, debemos mencionar algunas particularidades que los diferencian.

Los acompañantes presentan camisas cortas y faldellines, cascos con escalones en los extremos cubiertos de placas metálicas, corona semilunar adicionado al casco, barbiquejo que sujeta bajo la barbilla el casco y las orejeras.

El personaje principal, presenta una larga túnica elaborada con dichos placas, las cuales cubren su camisa, el tocado que presenta es más suntuoso presentando un casco lleno en su totalidad de placas de metal, del cual salen adornos plumarios, la corona semilunar es de mayor dimensión con relación a las que llevan los demás acompañantes, orejeras con bordes circulares, protector coxal y un collar de discos sobre el pecho. Estos ornamentos y atuendos resultan fácilmente reconocibles entre los bienes de la tumba del Señor de Sipán.

Alva (1 994: 64) menciona que el personaje principal de la danza se diferencia de sus acompañantes por una prenda semejante a la que se descubrió en la tumba ya mencionada.

Kutsher (1983) menciona que camisas metálicas parecidas se aprecian en la iconografía Moche llevadas por jefes guerreros en escenas de combate; o desfile, particularmente en una representación de "Baile con soga".

De acuerdo a un examen general de los complejos y variados bienes contenidos en el ataúd del Señor de Sipán, investigadores tentativamente los han clasificado en funerarios, de mando, de rango y de culto. En lo que concierne a los bienes representados en el atuendo personaje principal de la danza de la soga, estas estarían incluidas dentro de los emblemas de mando y rango.

Para los emblemas y atuendos de mando se incluyen principalmente el protector coxal que es el que porta el señor principal de la escena, así mismo la corona semilunar que debió constituir el más ostensible e identificatorio de los símbolos reales, los tocados plumarios, las orejeras finamente elaboradas, collares, narigueras, pectorales.

Frente a la variedad de bienes suntuarios no se tiene duda de un empleo diferenciado para las importantes y específicas actividades que el Señor debía representar o presidir en un marco cíclico de eventos perfectamente reflejados y reconocibles en la iconografía Mochica, bajo la denominación de temas o escenas.

La danza está estrechamente vinculada a la música y en las diversas representaciones de la danza de la soga está presente el acompañamiento de un conjunto orquestal compuesto de tambores, antaras, quenas y sonajas. Este grupo musical se ubica delante del cortejo de danzantes y están directamente asociados a esta escena, dándose importancia al marco musical, no solamente como sustento o acompañamiento de la danza, sino también como ambientación de la escena vinculándose directamente con ella y formando parte activa de la misma.

La vestimenta varía, presentando atuendos vistosos con grandes tocados mientras que en otras representaciones iconográficas visten trajes modestos, pero sí es muy característico el uso de una copa larga que llevan en la espalda.

En cuanto a los instrumentos Moche Ana María Hoyle en su tesis "Patrimonio Musical de la Cultura Moche " los describe como objetos sonoros acústicamente bien conformados, dando a conocer por su mismo naturaleza un precedente proceso de experimentación que se sustentaría en la herencia cultural sin descartar por otro lado, la invención de formas.

Estos instrumentos son citados de modo general dentro de las 3 categorías clasificatorias del sistema universal en Ideófonos, Membranófonos y Aerófonos.

Los Ideófonos conformado por sonajas, las cuales se manifiestan en gran variedad en la cultura Moche. Los Membranófonos, comprendidos por instrumentos de percusión (tambores) y los Aerófonos, relacionados con los instrumentos de viento (quenas, antaras, silbatos, trompetas, caracoles).

En lo concerniente a instrumentos Ideófonos, Muelle (1936-77) refiriéndose a las manchas de las piernas de los guerreros nos dice: "son pequeños percutores para marcar el ritmo del baile, cascabeles y semillas, como todavía se acostumbra en muchas danzas..." y Jiménez Borja (1951-14) refiriéndose a la misma representación manifiesta: " llevan polainas de sonaras enfilados, sujetas a las piernas por cintas muy manifiestas en la pictografía".

Aunque no se ha encontrado vestigios de este tipo de instrumentos en el contexto Moche, no se sabe exactamente su sistema de suspensión a las piernas de los individuos. María Hoyle (1 985-88) manifiesta que fueron puestas por medio de su ensarte o ataduras a un cordón o cinta luego enrolladas o amarradas a las piernas. Estos objetos sonoros servían para marcar el ritmo o compás de la danza por medio del sacudimiento o movimiento de las piernas.

En el uso de instrumentos Membronófonos los moche usaron dos tamaños de tambores. Un pequeño muy manuable que podía apoyarse en el dedo o en el hombro del ejecutante y el otro de gran tamaño que casi duplica el diámetro del anterior y que comúnmente se apoya en el suelo.

Se sustrae de la iconografía que el tambor moche tiene forma cilíndrica chata, su aspecto externo es de líneas suaves y bordes de ligera curvatura lo que da la sensación que se tratara de un revestimiento de cuero, el uso de mangos fue de dos clases y con agarradero. El asa cinta se compone de una bando posiblemente textil o cuero colocada en el sentido de la curvatura del marco; la mano pasaba debajo de ella, con la palma o la parte superior de la mano se sujetaba el instrumento para suspenderlo y/o fijarlo.

La agarradera consiste en un mango corto y rígido en forma cónica, colocada sobre la altura del marco de donde se servía el músico para sostener el instrumento. Ambas formas eran utilizadas en los dos tamaños de tambores.

Estos instrumentos eran tañidos generalmente con un percutor de extremo abultado y unido a un largo cordón que proviene del mango del tambor.

Para los instrumentos Aerófonos, Campana (1994: 36) menciona que fueron hechos de caña y maderas apropiadas. Otros se hicieron de metal y sobre todo de cerámica de lo cual se deduce su alto conocimiento en cocción de arcilla, así como el musical, cuyas respectivas técnicas alfareras y foniátricas serían concordantes en el momento de su fabricación.

Entre los más representativos se encuentra la antara y la quena, aunque no se han reportado antaras como material de investigación, su presencia en la iconografía Moche es importante, tal es así que se observan músicos en pareja tocando la antara, las que se encuentran enlazadas mediante cordones y también antaras solistas. Estas constaban de 4,5,6 a 7 tubos diferenciados en el tamaño.

Las quenas eran elaboradas en hueso animal, caña, cerámica y metal aunque no se han encontrado muchas evidencias. Las pocas que se han reportado han sido preferentemente de hueso y de metal presentando variedad en el número de orificios(3,4,5). Tanto las quenas como los tambores eran destacados en diferentes momentos del ritual ceremonial, dándole un contenido musical vivo.

Bibliografía.-

•  Alva Walter: "Sipán"

•  Campana Cristóbal: "La Cultura Mochica"

•  Hoyle Ana María: "Patrimonio Musical de la Cultura Moche "

•  Hacquenghem Anne Marie: "Iconografía Mochica"

•  Jiménez Borja Antonio: " La Danza en el Antiguo Perú"

•  Kutsher: "Nordpeuanische gefaf maleriendes Moche stils"

•  Muelle Jorge: "Chalchalcha"